Durante años, el turismo de lujo estuvo asociado exclusivamente al diseño, la gastronomía o el servicio personalizado. Hoy, esa definición cambió. Los viajeros ya no buscan únicamente hoteles extraordinarios: esperan que cada experiencia dialogue con el entorno que la hace posible. La sustentabilidad dejó de ser un diferencial para convertirse en una nueva forma de entender el viaje, donde el confort convive con decisiones responsables que respetan la identidad de cada destino.
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Ese cambio ya es visible en la hotelería internacional y también en Argentina. Según los principales estudios del sector, cada vez más viajeros priorizan alojamientos con certificaciones ambientales, procesos transparentes y un impacto positivo en las comunidades locales. En Amérian Hoteles, esa visión se traduce en acciones concretas: siete establecimientos cuentan con la certificación Hoteles Más Verdes, mientras que Gran Amérian Portal del Iguazú alcanzó la máxima ecoetiqueta Oro gracias a una gestión ambiental integral, el uso de bioenergía y su certificación internacional Rainforest Alliance.
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Más allá de las certificaciones, el verdadero lujo aparece en los pequeños gestos que transforman la experiencia cotidiana. Sistemas que reducen el consumo energético, procesos digitalizados que eliminan el uso innecesario de papel, amenities reutilizables y una gestión responsable de recursos forman parte de una nueva generación de hoteles donde el diseño, la eficiencia y el bienestar funcionan como un mismo lenguaje. La hospitalidad evoluciona hacia una experiencia más consciente, sin resignar
PEQUEÑAS ACCIONES, GRANDES DESTINOS: Cada hotel adapta su estrategia de sustentabilidad a la realidad del lugar donde está emplazado, entendiendo que ningún destino necesita exactamente las mismas soluciones:
- Villa María | Comunidad que transforma: Los residuos reciclables encuentran un nuevo propósito gracias a una alianza con el programa Clubes Más Verdes. Además, las tapitas plásticas son destinadas a una escuela local que las intercambia por pintura para mejorar sus espacios educativos.
- Carlos V | Diseño con segunda vida: Sábanas, manteles, toallas y textiles que ya no forman parte de la operación hotelera se convierten en objetos artesanales elaborados por colaboradores: desde yerberos y monederos hasta juguetes y piezas decorativas.
- Buenos Aires | La tecnología también puede ser sustentable: La digitalización del check-in, las pantallas informativas y la gestión interna redujeron casi por completo el uso de papel. A esto se suma un nuevo sistema de climatización de alta eficiencia que disminuyó más del 30% el consumo energético.
- Córdoba, Buenos Aires y Mendoza | Menos plástico, misma experiencia: La incorporación de dispensadores de amenities reemplazó miles de envases individuales, evitando la generación de más de 83.000 residuos plásticos por año en cada hotel.
UN REFUGIO DONDE LA ARQUITECTURA CONVERSA CON LA NATURALEZA
Entre Árboles nace con una premisa simple: que el paisaje siga siendo el verdadero protagonista. En lugar de modificar la selva para construir un hotel, el proyecto se adapta a ella, aprovechando únicamente los claros naturales existentes para reducir al mínimo la intervención sobre el ecosistema.
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La experiencia continúa en cada detalle. Paneles solares, sistemas de captación de agua de lluvia, materiales regionales y una arquitectura abierta permiten que el entorno forme parte de la estadía. Aquí, el bienestar no se construye desde el exceso, sino desde la conexión con el lugar.
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La identidad del proyecto también celebra la cultura local. Artesanías guaraníes, obras realizadas con materiales reutilizados y un fuerte compromiso con la preservación ambiental convierten a Entre Árboles en una propuesta donde diseño, naturaleza y comunidad conviven de forma auténtica.