Cuando el descanso se vuelve prioridad; el nuevo lujo de la Gen Z

Hay una generación que ya no sueña con jubilarse a los sesenta, sino con poder respirar antes de los treinta. Para Gen Z, el descanso dejó de ser una recompensa futura y pasó a ser una necesidad inmediata. No se trata de escapar del mundo, sino de volver a habitarlo sin estar agotados todo el tiempo.

En distintos rincones del mundo empiezan a surgir espacios pensados para eso: retiros accesibles, casas rodeadas de verde, rutinas sin deadlines y días sin presión. Algunos ofrecen estadías mensuales por alrededor de USD 485, incluyendo alojamiento, comida y una estructura de vida simple, lejos del ruido urbano y del ritmo acelerado.

Esta idea de “retiro joven” no habla de rendirse, sino de redefinir éxito. Menos presión, más presencia. Menos multitasking, más cuerpo. Para una generación criada entre crisis, pantallas y ansiedad, parar se volvió un acto de autocuidado profundo, casi político.

Tal vez el verdadero lujo contemporáneo no sea viajar más lejos ni trabajar más fuerte, sino encontrar espacios donde bajar el ritmo sin culpa y sin precios inalcanzables. Donde descansar no sea visto como debilidad, sino como inteligencia emocional. Porque vivir lento también puede ser una forma muy clara de avanzar.

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